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17 noviembre 2009

Lionel Terray. Los conquistadores de lo inútil

Desde que en 1985 compré mi primer libro de literatura de montaña "Aventuras en montaña" de Toni Hiebeler (Ediciones RM, Barcelona 1983) había leido casi todas las obras autobiográficas de los grandes alpinistas de mediados del siglo XX tanto franceses como alemanes e italianos. Sin embargo no me pude hacer con la primera edición en castellano del libro de Lionel Terray (publicada por Editorial Desnivel en el año 2002) y he tenido que esperar a la segunda edición de 2008 para poder leer el libro. Es un libro completamente distinto a las tradicionales autobiografias de otros grandes alpinistas de su época. Es, además de autobiográfica, muy personal. Absolutamente recomendable.

Frente a la prosa académica y heroica de Gastón Rebuffat, Lionel Terray nos presenta de forma espontánea y natural todos sus pensamientos sobre la montaña, el alpinismo y los acontecimientos que van sucediendo a su alrededor. Frente a la mera relación de escaladas y logros alpinos de la mayoría de autobiografias del resto de guias de montaña, el libro de Lionel Terray es, además, una contínua fuente de información sobre su vida, sus aspiraciones , sus dudas, sus ambiciones y sus logros.

No es sólo un libro de literatura de montaña donde se narran en primera pesona la conquista de las montañas mas difíciles del planeta, es mucho mas:

Es la narración cercana y espontánea de la transformación de una persona de acción, sin demasiada confianza en sus posibilidades como escalador de grandes montañas, en un montañero y, después, en uno de los máximos exponentes de la escalada clásica de dificultad. Convirtiéndose en un conquistador de lo inútil por todas las cadenas montañosas de la tierra.

Es la fina percepción de las contínua evolución de los materiales (desde las botas claveteadas con alas de mosca hasta los mas sofisticados administradores de oxígeno) y de las técnicas de escalada (desde el tallado de escalones en el hielo hasta la aparición de los crampones de doce putas, desde la trepada hasta el nacimiento de la escalada acrobática).

Es, finalmente, la ventana abierta a una época de grandes escaladas y escaladores que aparecen retratados con la proximidad y conocimiento que da el trato directo con cada uno de ellos y la profunda implicación en proyectos comunes.

14 agosto 2008

Everest 1996

Desde que en 1985 Dick Bass, un rico tejano de cincuenta y cinco años de edad y escasa experiencia en montaña, ascendiera al Everest guiado por el escalador David Breashears, la comercialización de la ruta normal del Everest (la cima más alta de la tierra con 8848mts) ha convertido su ascensión en algo muy distinto al objetivo deportivo de los primeros ascensionistas.

El creciente número de expediciones comerciales que cada año intentaba el Everest por la ruta del collado sur estaba alimentando una creciente polémica entre quienes pensaban que con este planteamiento se pierde el espíritu que debe acompañar a toda actividad en montaña y quienes pensaban que todo puede ser comercializado si se llega a un acuerdo entre partes.

Los trágicos acontecimientos sucedidos en la primera de 1996 que afectaron a dos expediciones comerciales fueron el detonante de una tormentosa polémica que estaba latente desde hacia algunos años. La publicación del libro de Jon Krakauer ("Into thin air")(periodista y cliente de una de las expediciones comerciales que sufrieron la tragedia) levanto una airada controversia sobre el comportamiento de uno de los guias (Anatoli Bukreev) y sobre las heroicas acciones de rescate de las que fue protagonista.El debate no se centró en si estas expediciones, dado el alto riesgo que conllevan para guias y clientes, están justificadas o no; se centró en el comportamiento concreto de un guia (Anatoli Bukreev) y en la defensa que este hizo del mismo privando al debate de lo mas sustancioso del mismo.

Acabo de terminar el libro “Everest 1996” (Ediciones Desnivel) en el que Anatoli Bukreev cuenta su versión de los hechos y ofrece una explicación sobre su comportamiento .

Ya había leído el libro de Jon Krakauer (publicado en castellano por Ediciones B,S.A con el título “Mal de altura”) y estaba al tanto de la polémica que se había suscitado con su comportamiento. Para contrastar lo que recordaba del asunto con las argumentaciones de Bukreev ha vuelto a releer el libro de Krakauer y el fondo de la cuestión es bastante sencillo: para Krakauer el comportamiento de Bukreev no se ajustó a las expectativas que un cliente tiene de lo que debe hacer un guía.

Jon Krakauer dice en su libro: “Anatoli (Bukreev) había dejado la cima alrededor de las 14:00 y poco después se vio metido en el atasco del escalón Hillary. Tan pronto como quedó libre, Boukreev descendió a toda prisa por la arista sureste sin esperar a los clientes”.“Guias experimentados criticarían después su decisión de bajar tan por delante de sus clientes, un comportamiento nada ortodoxo para alguien de la profesión”. Mas adelante dice “El que Bukreev no usase oxígeno hacía que la susceptibilidad al frío se viese agravada; sin él no podía quedarse esperando en la cima a que llegaran los clientes lentos, pues se arriesgaba a una hipotermia y a sufrir congelaciones”(Capítulo 15 La Cima).

Con esta descripción de su comportamiento Bukreev aparece como una persona individualista (que toma decisiones por su cuenta) e irresponsable, poco comprometida con la seguridad de sus clientes.

Lo cierto es que, a primera vista, este comportamiento resulta poco ortodoxo, pero la lectura de “Everest 1996” aporta matices de gran alcance para comprender la situación y tener mejor criterio para decidir si es adecuado o no (las escasas líneas que el libro dedica a la justificación que Bukreev hace de su comportamiento no son suficientes para entender el alcance de las mismas).

En "Everest 1996" Bukreev termina diciendo que el guía de altura en el Everest ( o por encima de los 8000 metros) no está en disposición de garantizar la seguridad de un grupo de personas que tiene poca o ninguna experiencia en las montañas más altas de la tierra a causa de la aplastante complejidad de las circunstancias de la naturaleza y del quebranto físico que impone la altitud. Se adivinan dos razones principales:

En primer lugar porque el guía está sometido a los mismos riesgos que el cliente. La altura y el frío van deteriorando el organismo robándole las fuerzas ( en la “zona de la muerte” el organismo se deteriora incluso en reposo). La hipoxia y la hipotermia le afectan igual que al cliente comprometiendo su propia vida.

Así dice Bukreev en su libro “si te quedas inmóvil a esta altitud pierdes las fuerzas con el frío y acabas incapacitado para la acción”(Capítulo 21 La locura mediática). El guía no es un superman, está sujeto a los mismos riesgos que el cliente (hipoxia, edema cerebral, hipotermia, desorientación por la oscuridad o la tormenta ...) “ si me hubiera encontrado más arriba en la montaña cuando la tormenta se desató con plena fuerza, es muy probable que yo hubiera muerto con los clientes. Lo creo honestamente. No soy ningún superman. Todos podríamos haber muerto con ese tiempo”(Capítulo 21 La locura mediática). (Las muertes de Scott Fischer, Rob Hall y Andy Harris, todos ellos guías, así lo atestiguan).

En segundo lugar porque es muy difícil que el guía pueda sacar, él sólo, a un cliente de la montaña arrastrándolo. La realidad confirma esta idea (Rob Hall no pudo descender él sólo a su cliente por el escalón Hillary. Tampoco Mike Groon pudo arrastrar a Yasuko Namba por el collado sur hasta el campamento IV).

Anatoly Bukreev, claro ejemplo de la escuela soviética de alpinismo, era de la opinión de que el cliente debía tener la suficiente autonomía para progresar por la montaña con seguridad sin que tuviera que ir un guía detrás de él todo el tiempo. Esperar al cliente no significa que puedas ayudarlo, es difícil tener éxito si el cliente no aporta nada de su parte ( por agotamiento o falta de oxígeno artificial) y el guía puede sufrir en cualquier momento los efectos de la altura, la falta de oxígeno o el mal tiempo.

La única ayuda posible en estas condiciones, como se adivina del comportamiento de Bukreev, debe venir de abajo: aportando oxigeno extra de los depósitos inferiores o ayudando en el descenso de los últimos metros antes del campamento de altura.”Mi idea era que yo no sería de ninguna utilidad si esperaba allí arriba, helándome de frío. Era mas práctico que yo volviera al campamento IV a fin de estar en condiciones de subir oxígeno a los escaladores que retornaban, o de ayudarles si alguno se debilitaba en exceso”.”Scott me autorizó a descender, a fin de estar preparado para subir en caso necesario. Ese fue el plan y funcionó”(Capítulo 21 La locura mediática).

Krakauer en su libro cuestiona el comportamiento de Bukreev desde la perspectiva de lo que espera un cliente que debe hacer el guía. Bukreev en el suyo aporta las razones que le llevaron a tomar esas decisiones que están basadas en un conocimiento sobre la problemática de la actividad a grandes alturas que está fuera de la alcance de la mayoría de las personas. En este sentido resulta muy revelador ya que si somos capaces de olvidar nuestras expectativas y renunciar a nuestros prejuicios podremos entender los condicionantes de la escalada a gran altitud y los escasos márgenes que deja para realizarla con seguridad.

Pueden convencer o no pero la realidad de lo que ocurrió le da la razón. Todos los clientes de su expedición comercial salvaron la vida (sólo murió Scott Fischer, guia y jefe de la misma). Dos clientes y dos guias de la expedición de Krakauer, con un comportamiento ortodoxo, perdieron la vida en las mismas circunstancias.

Para mas informacion:

http://outside.away.com/outside/destinations/199609/199609_into_thin_air_1.html
http://www.montanismo.org.mx/articulos.php?id_sec=12&id_art=300&id_ejemplar=135

03 junio 2008

Frio y montaña. Ediciones Desnivel

He terminado de leer el libro "Frio y montaña" de Toni Veres, Antoni Ricart y otros autores, editado por Desnivel en octubre de 2004. La cualificación médica y la experiencia profesional y en montaña de los autores permitían presuponer la calidad y vigencia de los contenidos.


Ciertamente no es un libro fácil de leer, resulta excesivamente técnico y con un escaso enfoque práctico. Se trata mas bien de ponencias médicas sobre los distintos aspectos relacionados con el frío y la montaña.


La primera parte habla del frío y de las patologías derivadas del mismo, básicamente la hipotermia y las congelaciones, y lo que queda claro es que la hipotermia, aunque menos aparatosa que las congelaciones, es mucho más peligrosa. El hombre es un animal homeotermo es decir que necesita mantener constante su temperatura interna para garantizar el correcto funcionamiento de las funciones vitales por lo que una pérdida de temperatura interna (hipotermia) afecta directamente a su supervivencia. Además, una vez perdido el equilibrio térmico el organismo es incapaz de recuperarlo por sí mismo siendo necesarios comportamientos adecuados (y tratamientos hospitalarios en muchas ocasiones) para que este recupere la temperatura. Por el contrario las congelaciones son patologias periféricas externas, muy visibles, pero que no comprometen directamente las funciones vitales y por tanto la supervivencia. Solo la pérdida de sensibilidad y de funcionalidad de las extremidades compromenten la vida del montañero al hacer la progresón más insegura.


La segunda parte del libro habla de las avalanchas (aludes) y de las especiales patologias que sufren los atrapados en ellas. Estas patologias pueden ser de tres tipos: traumatismos por golpes con obstáculos encontrados en la caida, asfixia por obstrucción de las vias respiratorias superiores o por compresión del torax y la hipotermia.


De la información estadística recopilada de los accidentes de avalancha desde los años 70 se ha llegado a la conclusión de que la supervivencia de la víctima de un alud depende de la rapidez del rescate de tal forma que si es rescatado en los primeros quince minutos la probabilidad de supervivencia es superior al 90%. Superado ese tiempo el riesgo de morir por asfixia es mas importante y existen pocas probabilidades de supervivencia sin bolsa de aire o con el torax comprimido. Superados los 35 minutos la supervivencia es muy improbable.


A partir de estas conclusiones estadisticas se ha elaborado un protocolo de actuación en el que el tiempo de rescate es un factor esencial para realizar el diagnóstico diferencial entre asfixia (muerte) e hipotermia reversible. El protocolo distingue entre victimas con un tiempo bajo la nieve de menos de 35 minutos y/o una temperatura central de 32ºC o mas, de aquellos sepultados mas de 35 minutos y/o con una temperatura central de menos de 32ºC. Como los equipos de rescate se encuentran en el 85% de los casos ante victimas de avalancha en paro cardíaco lo primero que debe hacerse es evaluar la posible existencia de lesiones fatales obvias (traumatismos) que permitan declarar la muerte de la victima y continuar la evaluación de otras víctimas si las hubiera. Si no existen traumatismos graves el siguiente paso es conocer el tiempo que la victima ha estado sepultada ya que saber con suficiente precisión la temperatura central es una tarea dificil en las operaciones de rescate. Si ha estado sepultada menos de 35 minutos el diagnóstico debe ser el de hipotermia reversible comenzando las operaciones de reanimación cardiopulmonar, si el tiempo ha sido superior a 35 minutos el diagnóstico puede ser el de muerte por asfixia y continuar la evaluación de otras victimas si las hubiera.

Fialmente, dados los escasos recursos de los que dispone el organismo para defenderse del frio, la ultima parte del libro se dedica a estudiar las estrategias contra el frio. Comportamientos y conductas que deben observarse para mitigar las pérdidas de calor y mantener el equilibrio térmico en situaciones de exposicion continuada al frio.

22 mayo 2008

Núm.1 Revista Oxigeno

Este mes de Mayo ha salido al mercado el primer número de una nueva revista de deporte y naturaleza: Oxígeno. Cuando la vi en el quiosco me llamó la atención porque parecía una revista con un planteamiento distinto al tradicional de estas revistas de montaña y naturaleza, más accesible y menos pretencioso.

En efecto se trata de una revista distinta con unos planteamientos menos exigentes: el gramage del papel y el brillo nos indican que no pretenden ofrecer una gran calidad fotográfica y los contenidos se concretan en entradas breves de poco desarrollo. Planteamiento claramente distinto a las veteranas revistas del sector como "Aire Libre" o "Grandes Espacios" que presentan revistas con un "acabado" de gran calidad y ofrecen reportajes que tratan los asuntos con profundidad.

Se trata de una revista para un público distinto con menos interés por leer artículos y más interés en noticias breves que les mantengan al dia de las novedades. No obstante, en mi modesto entender, resulta demasiado caótica en sus contenidos. Al leerla he tratado de sistematizarlos y me ha resultado imposible, sólo he conseguido estructurarla en tres grandes secciones:

Oxigenate: la primera parte de la revista, inclasificable, no he conseguido sacar nada en claro de lo que pretenden con este apartado. En el primer número han incluido de todo: desde como hacer un nudo de "ocho" hasta una comparativa de latas de sardinas. Además incluye un apartado para la crítica de libros, vídeos y películas y una columna de opinión.

Club de Expertos: la sección más clara de la revista. Es el lugar donde los expertos de la revista responderán a las dudas de los lectores.

Después, sin mayores indicaciones al respecto, la revista incluye artículos más extensos con abundante infografía que tratan sobre casi todos los deportes relacionados con la naturaleza y sobre aspectos técnicos como comparativa de materiales o explicaciones sobre la práctica de las distintas actividades deportivas. No existe hilo conductor ni justificación de los artículos sencillamente se suceden hasta que llegamos a la última sección de la revista.

Guia Explorer: que parece ser una sección dedicada a cuestiones mas prácticas sobre lo que pueden hacer los lectores.

En resumen una revista mas modesta en cuanto a presentación y contenidos que las existentes en el mercado pero que necesita dotarse de una estructura más comprensible a la hora de presentar los contenidos.